«We Are the World» es una canción escrita por Michael Jackson y Lionel Richie en 1985, producida por Quincy Jones y grabada por el supergrupo denominado USA for Africa (United Support of Artists for Africa, en español Unión de Apoyo de Artistas para África).
La grabación de la canción se realizó en 1985 y fue publicada en ese mismo año por el sello Columbia Records. Los beneficios obtenidos por la canción fueron donados a una campaña humanitaria para intentar acabar con la tremenda hambruna en Etiopía.
El legendario manager Ken Kragen revive la presión de tener que unir al supergrupo, revelando que Prince rechazó ir a la grabación porque tenía miedo de estar rodeado de gente. Por su parte, Bob Dylan sufrió todo tipo de miedo escénico y Michael Jackson estaba tan intimidado por tanta estrella, que dado un momento, se escondió en el cuarto de baño.
Recuerda Kragen:
«Nuestra intención nunca fue lograr a 45 artistas. Eso en sí mismo ya habría sido un enorme desafío. Pero Quincy acuñó una frase fabulosa que les dijo a todos antes de comenzar: ‘Dejad vuestros egos en la puerta’. Y lo colocamos como un cartel a la entrada».

Emocionado por el trabajo de Bob Geldof con el «Live Aid«, Ken pidió a su cliente Lionel que escribiera una canción con su amigo Quincy y la superestrella Michael Jackson.
Luego pensó en conseguir al resto de estrellas, buscando a los artistas que estaban en lo alto de las listas de ventas y llamando a sus agentes.
Participaron veintiún vocalistas que interpretaban algún fragmento en solitario, entre los que estaban importantes nombres como Ray Charles, Lionel Richie, Diana Ross, Michael Jackson, Tina Turner, Billy Joel, Stevie Wonder, Cyndi Lauper, Huey Lewis, Bob Dylan o Bruce Springsteen. En el coro, actuaron todos los componentes de The Jackson Five. También destaca Phil Collins, en la percusión.
Ken asegura:
«El 2 de enero, decidí que conseguiría a dos artistas cada día, y trabajaría desde lo alto de las listas… ya tenía a Michael que era el número uno y a Lionel que era quizá el número tres, Prince era el número dos. Mi idea era, cuando me fuera a dormir, iría añadiendo dos estrellas por día hasta tener quince o dieciocho.»
Un día antes de empezar la grabación, un grupo de rock de renombre mundial, que Ken no quiere desvelar, amenazó con cancelar el proyecto porque podría herir su imagen callejera.
Según Ken, fue la intervención divina de Bruce Springsteen la que salvó el asunto. «Bruce le dijo a la banda: ‘No he venido aquí para largarme. He venido a salvar vidas, he venido a dar de comer a la gente. Yo voy a estar aquí’. Si Bruce se quedaba y otros rockeros se iban, iban a quedar fatal. Al día siguiente todos estaban allí»

Si grabar las voces fue problemático, fue peor hacer la foto de portada.
Cuando vinieron a hacerla, el co-escritor de la canción – Michael Jackson – había desaparecido.
El 5 de abril del mismo año, más de cinco mil emisoras de radio reprodujeron la canción de forma simultánea. La canción llegó a ser número 1 en ventas el 13 de abril y se mantuvo en esa posición durante cuatro semanas.
La canción ganó los premios Grammy de Canción del año, Disco del año.
Tan sólo en Estados Unidos, el sencillo de la canción vendió 7,5 millones de copias. Posteriormente fue incluida en un álbum musical, llamado también We Are the World, que vendió más de tres millones de copias. Además de la canción We Are the World, el álbum incluyó canciones de Prince (que había rechazado participar en la grabación), Bruce Springsteen, Tina Turner y otros artistas, así como la canción «Tears are not enough» fruto de una iniciativa similar en Canadá.

Los beneficios conjuntos del sencillo, el álbum, el videoclip y Merchandising relacionado con la canción «We Are the World» superaron la cifra de 80 millones de dólares.
«Acabamos a las ocho de la mañana. En el estudio quedábamos Diana Ross, Quincy, yo mismo y Tom Bahler – que era el arreglista vocal de la canción. Nos sentamos en el suelo del estudio, abrazándonos y llorando. Pero supe que no era el final. Sólo era el comienzo».
«Recogí el primer cheque de 5 millones de dólares de beneficios en mayo. Inmediatamente organizamos un viaje a África y volamos en un avión de carga repleto de víveres. Siempre lo considero el logro más sobresaliente de mi vida, no sólo de mi carrera. Pude ayudar. Pude contribuir a un continente que necesitaba ayuda. Y, hasta hoy, aquello siempre me enorgullece»




